domingo, 13 de noviembre de 2016

Texto 12.1 (Primero del prólogo a la carta número 12 La música de los biorritmos)

Publicado por  el Nov 13, 2016 en Prólogo a la carta número doce. La música de los biorritmos.

12.1 “Puede que en algún momento, cuando la consciencia prescinda del movimiento y alcance la esencia de la naturaleza de las cosas, el hombre deba prescindir de los vaivenes del espacio tiempo, pero no será antes de haber conseguido percibir la fórmula que marca los pulsos de la energía cósmica”.
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COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Nuestra mal entendida manera de pensar, la que recorre muchas veces a lo largo del ciclo de un día los mismos caminos, creando cada vez surcos más profundos y murallas más altas, cierra nuestra capacidad perceptiva a esos pequeños focos de atención, atrapándonos en un pequeño laberinto de miedos del que posiblemente ni siquiera necesitaríamos volar para salir. La consciencia libre y amplia, permanece a la espera de un silencio que permita escuchar su claridad y sencillez. Puede que ahí esté uno de los ritmos; puede que la frecuencia de esta onda, o de la geometría que genere la esencia de un pulso, esté en determinados momentos más o menos cercana o perceptible a lo que nuestros sentidos captan en un estado habitual de vigilia. Pero la tendencia a desesperar es mucho mas frecuente que la paciencia… sería algo así como pretender que una ola rompa de nuevo ya en la orilla sin permitir su retroceso. Cada individuo es portador de esa experiencia vital, de esa respiración natural en todas sus dimensiones, y sin embargo cerramos nuestra observación a lo conceptual olvidando que el “concepto”, el lenguaje, son descubrimientos que alguna vez un hombre hizo y que sólo traducen experiencias que en esencia son inexpresables, y que deben ser asumidas de manera personal o descubiertas por cada uno. El que conoce quizá pueda llegar a definir algo que referencie la esencia de aquello que conoce. Puede que esa referencia sea una pequeña punta de cordel para los que aún vislumbran poco y les sirva para alcanzar cada vez más. Pero la esencia total no se puede definir, esta fuera de los “vaivenes”, del ir y venir de la razón, fuera del dos, del tiempo y el espacio… en el orden bello del cosmos.

lunes, 7 de noviembre de 2016

07/11/2016 09:00


Me ha enviado esta foto por e-mail y dice que la receta existirá, que no lo duda, pero que "yo lo he hecho sin mirar en ninguna parte". Y estos ingredientes:
Una cucharada de aceite.
Cuatro patatas (de las pequeñitas de guarnición, o una grande) en rodajas.
Media cebolla también en rodajas.
El muslo de pollo.
Pimienta.
Hierbas provenzales.
Ajo en polvo.
Un picadito menudo de tomate y pimiento (verde y rojo).
Laurel.
Un botellín de sidra.
Y que una hora al horno (precalentado) a 180º ha resultado poco quizás porque las rodajas de patata eran un poco gruesas y ha añadido unos treinta y algo minutos más. Que si probamos las hagamos más finas y la hora será suficiente.
Ensaya tú un día, como te gusta trastear
¿Has visto que se secó una de las varas de bambú? ¿Cómo se puede secar algo que está siempre en agua?
La llave de la azotea no sirve y el ascensor no funcionaba con una puerta abierta. Tuve que subir andando, aunque de paso la cerré, claro.
Se han vuelto a terminar los azucarillos.
Un sombrerito para la lluvia.