domingo, 26 de noviembre de 2017

Texto 13.5

13.5 “Resistirse a Shiva es un acto inútil que sólo crea frustración y memoria pasiva, porque él no anuncia ni tiene misericordia, y en realidad en su garganta está el mal de toda la Humanidad. Shiva se come el amor permitiendo que vuelvan a sonar las campanas mágicas y el miedo y la risa y la duda y la tragedia y la ilusión y el tiempo y la luz, y se come la noche y la muerte. Shiva es voraz pero por sus ojos transmite a Brahma toda la felicidad que ha ingerido, y en el canto azul y mudo de su garganta quedan depositadas las tristezas y las traiciones. Él anuncia que ningún cambio es acumulativo, que una nueva aportación brahmánica, un nuevo elemento de impulso contiene la vocación de cambiarlo todo, él es en realidad el símbolo de aquellos que renuevan desde la consciencia el compromiso de la evolución, él representa la muerte dentro de la vida en un rito iniciático de encarnación permanente. Su mística es la fe. Quedarse sin nada en contemplación activa, su mensaje es que la creación está precedida de la adoración al cero, su atributo esencial. Destruir el deseo para preparar la renuncia y el amor.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Shiva, la tercera figura de la Trimurti, es el dios destructor. No sólo destruye todo lo que a priori parece malo sino también lo que podemos considerar como bueno. Trasciende esta dualidad y va más allá cuestionando nuestros valores e intereses.
Shiva no permite que nos paremos, acaba con la estaticidad, con los planes, con estados de comodidad y con lo que parece que nos conviene y nos lastra en nuestro trabajo evolutivo. Si vivimos sin morir, nos mata; él arrasa con la vida no vivida; destruye sin dejar residuos, es la llama azul.”
“Quedarse sin nada”. Como en una contemplación, dejar que lleguen los mensajes del aire, sin pretensiones, sin planes ni trucos. De forma activa. La única manera de mantenerse en una contemplación activa es a través de la fe. ¿Deberá ser esta fe la creencia firme en que Brahma nos espera?
“Adoración al cero”. La evolución es un progreso, pero cada cambio o paso evolutivo te coloca en una nueva realidad. Todo cambio es un principio nuevo y modifica tanto el pasado como el futuro. Si pudiéramos incorporar este concepto a nuestras vidas entraríamos en un estado de mucha mayor velocidad y trascenderíamos la idea de que la vida es un transcurso lineal de acontecimientos. Adorar al cero sería algo parecido a no acumular pasado, a la renovación constante de nuestro estado.
Shiva es acción y misterio, es el destructor-auspiciador que nos quema para que renazcamos de nuevo. Aviva con su fuego, el fuego de nuestra alma.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Aterradores atuendos

aterrizando aturdidos en territorios trufados de rufianes y triglifos triplicando tropelías tremebundas de trileros trastabillando a traspunto contrapartidas contusas por disparos de dendritas desguazadas de sus urnas; se desgañitan atónitos por hacer ver sus cuantías.

lunes, 30 de octubre de 2017

Cielo y tierra

Volando se pasa el tiempo mientras que la vida repta, derechita hacia esa otra que de ser algo es eterna.

domingo, 15 de octubre de 2017

Texto 12.43

12.43 “Cada casta tiene sus sonidos que extrae del ritmo telúrico que pisa, cada hombre rueda al viento las palabras, las impulsa y las arrastra en simbiosis continua desde el giro de su rueda, los mensajes de su neocórtex y las memorias que alertan su mapa genético.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
La energía de la tierra en los lugares donde habitamos nos trasmite unas vibraciones y sensaciones particulares con las que crecemos. Y parece que los idiomas que hablamos se configuraron a partir de estas vibraciones telúricas, entre otras cosas.
Imagino que también toda expresión artística, como el baile, la música, lo gráfico y pictórico, la arquitectura, se configura a partir de estos ritmos de la tierra. ¿En que se puede traducir?, en unas longitudes de onda, un pulso determinado, unos colores, una impronta energética…. que recoge cada pueblo, expresa y entrega.
Por otro lado el idioma no sólo lo configuran las palabras que decimos y su significado si no cómo decimos esas palabras, como las hacemos sonar, así que podríamos decir que hay muchas más lenguas o idiomas de lo que pudiéramos pensar. Y que los idiomas han recorrido el mundo junto a sus pueblos.
Cada hombre, a partir de su propio ritmo, de su visión de la realidad heredada de su cultura, y de sus memorias más profundas, está haciendo vibrar el aire, con sus sonidos y su mirada. Cada hombre habla un idioma. Y por tanto una lengua nunca debería marcar una frontera porque está abriendo un nuevo espacio en el aire y en la configuración holográfica de la realidad. Y es para todos, es para el mundo.
Todo está impregnado de vibraciones y ritmos y vibraciones. Cada uno de nosotros está preñando el aire. Tal vez no podemos comprender lo que significa que somos portadores de una información particular, única y compleja. Y probablemente tampoco entendamos la importancia que tiene. Intuyo que el cuidado, desarrollo e impulso de nuestros propios sonidos y lenguaje nos acerca a la libertad. Una libertad que conlleva una responsabilidad, que amplía el horizonte del mundo, recoge la herencia de los pueblos que lo han recorrido para seguir desarrollando e impulsando ritmos propios que nos hagan crecer, ser más libres, más abiertos, más auténticos, más del mundo entero, sin fronteras ni en la tierra, ni en el aire.

lunes, 18 de septiembre de 2017

La voz y la palabra

Afrodita
18 septiembre, 2017
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La voz, las palabras, las inflexiones, la entonación, las pausas, los gestos de que se las acompaña, la forma de mirar al pronunciarlas. Todo ello lo tiene cada cual guardado, en su caja de herramientas. Sólo hay que, en cada momento, saber elegir las más convenientes, combinarlas bien y en consonancia con lo que se esté deseando trasmitir al que las escucha.
Algunas personas manejan con habilidad las herramientas, y resultan convincentes. Y logran los resultados que buscan.
Algunas personas no saben manejarlas. Y saben que no saben manejarlas ni distinguir cuál es ante cada situación la más adecuada, la que mejor encaja con el resto de los componentes del elenco que representará lo que quiere decirse y cómo quiere decirse. Pero saben sí que son peligrosas con sus dobles filos y sus inflexiones y sus pausas y sus gestos y la manera de mirar al pronunciarlas. Y tratan de evitarlas.
Algunas personas no saben manejarlas, pero creen que saben manejarlas.
Algunas personas saben jugar con ellas, con la voz y las palabras; pero saben también que como sólo se trata de un juego no hay que tomarlas demasiado en serio.
Los silencios, en cambio, son más reacios a prestarse a trampas y a juegos.
Más directos y más elocuentes.
La única verdad que cada ser humano puede regalar a sus congéneres lleva siempre y en todo lo alto, a modo de adorno, un lacito de silencio.

jueves, 14 de septiembre de 2017

LAICISMO, RELIGIÓN Y ¿ALGO MÁS?

Alicia 14 Septiembre, 2017 at 13:48 # 
Tecleo Papa Francisco en Facebook y ahí está, con tres millones de seguidores que, la verdad, me parecen pocos considerando que a fecha de 7 de abril de este año (lo busco también en internet, y corto y pego) “El número de católicos en el mundo asciende a mil 285 millones, un total de 17.7 por ciento de la población total del planeta y 1.0 por ciento más que en 2014, según las más recientes estadísticas del Vaticano.”
Me parecen pocos porque para tanto como se lo curra ― que como cualquier otro jefe de estado más (y el Vaticano no es otra cosa), hace lo mismo que cualquier gobernante para atraerse a las masas ―, aquí mismo, en esta España nuestra y sin ir más lejos, Podemos (por ejemplo) ya tiene más.
Y el papa no es tan distinto de Podemos ni le va en sus opiniones muy a la zaga.
El papa es comprensivo y acoge amoroso en su seno a los homosexuales, por ejemplo.
Es comprensivo con los terroristas de las FAR (por otro ejemplo), e insta al pueblo colombiano a perdonar, contemporizar y llevarse bien con quienes los masacraron durante lustros y ahora, encima, van a formar parte del gobierno de la nación y a percibir sueldos superiores a los de cualquier otro miembro del gobierno. Pero va, el pueblo colombiano, a escuchar sus homilías y quedarse con la boca abierta ante la sarta de desatinos que larga. Claro que, la masa es como es y lo que es, y allá donde haya algo vistoso que rompa la rutina y alegre el ojo pues allá que va tan contenta. Y al que le ponen un micrófono a boca qué va a decir si no que todo muy bien y muy bonito y que ha sido muy emocionante.
De las abortistas (por otro ejemplo) no sé que opina. Pero en su afán de abarcar y aumentar la clientela no me extrañaría que se mostrase también comprensivo porque, pobres mujeres, víctimas ellas de las circunstancias adversas que las llevaron a tomar tan dolorosa decisión y, en ocasiones, tan reiteradamente incluso.
En definitiva y por resumir. El papa, como representante de la iglesia, no es ni más o menos impresentable que cualquier político y cabecilla de no importa qué partido.
Pero, hay que ser comprensivo – en eso tiene razón – y hacerse cargo que todos ellos, todos, son unos hijos de su tiempo. Un tiempo en el que todo vale, a rio revuelto, tanto en la religiosidad como en el laicismo.
“Y ¿ALGO MÁS?”
Sólo se me ocurren dos soluciones: Unas tragaderas enormes o abrirse las venas.
Y, yo por lo menos, por lo de las tragaderas como que no entro y (a diferencia de Séneca) no tengo a mano una bañera. Y en seco y en frío me da (y mira que lo siento) como que no sé qué.
Vamos, que un problema.
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martes, 25 de julio de 2017

“¡Me equivoqué!”.

Todo ser humano, hasta en sus elecciones más disparatadas, y aún reprobables a la vista de algunos o muchos otros, lo que busca incansablemente es ser feliz. Sin embargo, incluso habiendo elegido de manera encomiable o decidido lo correcto, la felicidad no se alcanza o, para colmo, la decisión tomada con absoluta honestidad y en la creencia de que era buena parece volverse en contra.

Entonces se lamenta de “¡Me equivoqué!”.

Y me pregunto si esa percepción de desencuentro entre objetivo y resultado está condicionada por el carácter, o por el temperamento o por la personalidad.

Me pregunto también si “me equivoqué” o “he acertado” no son error o acierto en términos absolutos sino que, en un no sé qué interferirse de los tres, ante unos mismos hechos y unos mismos resultados la apreciación la condiciona el que en cada momento esté llevando la voz cantante.


Y cuál de los tres es el más sabio. Y cual el más díscolo.

sábado, 22 de julio de 2017

Texto 12.37

Publicado por  el Jul 23, 2017 en Duodécimo mensaje. La noria de los ángeles. 

12.37 “El tercer pulso rítmico está avalado por los múltiples laboratorios distribuidos en la catedral corpórea e influye de manera importante en el carácter, su enemigo natural es la pereza que reprime, a través de hábiles mensajeros, desestabiliza y hasta limita el funcionamiento endocrino que en gran parte personaliza el torrente sanguíneo.”
COMENTARIO DEL AVENTURERO
Tal vez nuestras actitudes y pulso hacia la vida estén determinando en gran medida nuestro sistema bioquímico. Este tercer punto o pulso, del que nos habla el autor, parece que es el que incide en nuestro sistema endocrino, desde aquí, podemos trabajar en la modificación y equilibrio de los procesos endógenos-exógenos que nos proveen de respuestas corporales, percepciones, sensaciones, emociones, deseos…
Sin ser muy conscientes de todos estos procesos, podemos incidir en ellos a través de actitudes de impulso. Nuestro carácter es como una careta. Si desde esa careta probamos a modificar y experimentar, a moldear y actuar, esta careta será como una proyección no sólo hacia el exterior sino también hacia nuestro organismo y trasladará estas actitudes a nuestras células.
En una situación de poca empatía, si uno prueba a dibujar una sonrisa sincera en su rostro con la mayor veracidad posible de que sea capaz, su organismo se alegrará.
No podemos ser esclavos de nuestro carácter y dejarnos gobernar por él. Si la pereza es el enemigo, habrá que ponerse en marcha, tratar de ser alquimistas, quitarse o modificar nuestras caretas, entregarnos a las aventuras de la vida, y estar muy alerta para no caer en inercias y actitudes que mantengan la química de nuestra mente y cuerpo a la baja.

miércoles, 5 de julio de 2017

05/07/2017 19.07

Hoy quiero pedirte un favor, que es una forma un tanto eufemística de decirlo porque lo cierto es que voy a darte una orden.
Se trata de que si, por cualquier circunstancia de la vida en la que yo no esté consciente o en condiciones de decidir, alguien – un médico, supongo – dijera que hay que hacerme eso que se llama “una exploración”, o que tienen que meterme en un quirófano por algún tema de… digamos “el interior del cuerpo” y estás cerca de mí o eres la persona a quien se consulta qué hacer, no lo permitas en ningún caso ni bajo ningún concepto.
Si tú no estás harán lo que consideren oportuno. Pero nunca será con el consentimiento mío ni el de alguien que me tenga cariño.
Es algo que no puedo soportar el ni pensarlo. Que alguien vea mi cuerpo desnudo, ni que se manipule aun con la mejor de las intenciones el interior de mi cuerpo.
No es que sea persona especialmente pudorosa. Si he terminado de ducharme y quiero un cigarrillo no tengo problema en pasearme por la casa en cueros aunque estén las ventanas abiertas. Ni me preocupa que de forma accidental o no buscada ni por mí ni por quien pudiera aparecer sin intención y de momento, alguien me vea.
Pero, por favor, que – aunque fuese para mi supuesto beneficio – nadie mire ni toque mi cuerpo mientras tú puedas y tengas la autoridad (que yo te doy) para evitarlo.
No me puse las gafas y lo cogí sin darme cuenta descafeinado. Lo siento.
Esa crema que solía comprar en porcióncitas en bandejas hace como dos meses que no las tienen.
Un hombre – escucho en la radio - encontró una cigüeña que le pasaba algo, no me he enterado muy bien qué, y llamó a ese servicio que se ocupa de los animales - ¿Seprona, quizás? – pero le dijeron que su jornada laboral había terminado, que llamase al día siguiente.
Así que la tuvo en el salón de su casa hasta que fueron a recogerla. Que por lo visto mala no es que estuviera, porque dice que se paseaba.
¿No es bonito?
Luego llama otro hombre muy enfadado que qué c… era eso de que habían terminado la jornada de trabajo. Y despotricó un poco.
Pienso que tiene razón. Pero me quedo con que el otro la llevó a su casa.
¿Cómo que debajo del felpudo?
¿Cuándo hemos tenido felpudo?
Déjalas debajo de las piedrecitas de eso que yo llamo para entendernos la planta del portal, pero tú sabes que ni es planta, ni está en el portal ni tiene piedrecitas.
Anda. Y arma por favor la licuadora, que se me da muy mal.
Y no son las diez sino las siete de la tarde. Pero veo - en el anterior también pasó - que pone hora de verano del Pacífico, y no lo sé arreglar.
Guíate por el reloj.

martes, 4 de julio de 2017

Mote para la vida

La vida, que es caprichosa, se presenta como viene y no como se la adorna; de tiros largos si es fiesta, con organdíes y zarcillos, y puntillas y collares, y lazos y muchas cintas de seda y raso y colores. O de negro, rigorosa, sin afeites ni perfumes ni aderezos que la tornen llevadera hasta que llegue la guadaña que la corta.

La vida, que es pendenciera, se presenta peleona, agarrada por los pelos de quien cuestionarla osa como fuente de venturas, como aliada bondadosa, como madre que se yergue frente a adversidad ansiosa por dañar el qué que alienta en su ser tenaz que aborda el ser pese a su desidia aquello que ella le estorba.

La vida, que es generosa, se prodiga en su largueza con los que con su demora ven alargarse sus días, acortarse sus dichosas esperanzas de venturas y crecerse, pavorosas, las amenazas que acechan escondidas tras la puerta que se cierra, o que se abre, al dictado del destino tan pronto llega su hora.

La vida, que es aljonjera, clava las espinas todas amarillentas y duras que guarnecen las purpureas flores de las que se exorna en la carne de los sueños dormidos cuando a la aurora los sacuden desabridas las inminencias traidoras que aguardan a descargarse sin la piedad que desborda qué bordara entre la bruma de la noche la zozobra.

La vida, que es procelosa, cubre de nubes muy negras la espera que se recorta ― a lo lejos en el tiempo y el espacio en el que mora desconocido e ignoto para el que tan solo sabe que ella es una y luego hay otra ― en sordina revestida de tenacidad ansiosa por asirse de qué queda tras derrotas de batallas entabladas ni perdidas ni gloriosas emprendidas por quién sabe qué razones latebrosas.


La vida, que es arropiera, vende los dulces placeres que en el cuerpo que la entiende cual coyuntura melosa se alojan donde ella sabe, por buena conocedora, que van a terciarse encuentros de desencuentros feroces que ― ajenos a en qué ella busca en su solaz perpetuarse agazapada en su rosca al amparo de una roca ― terminarán por pagarle, empalagados de dicha, insensatos otra ronda. 

martes, 13 de junio de 2017

En el autobús número 12

Esta mañana al salir de Argos me subí en el 12, que estaba, imagino, aguardando su hora de salida puesto que la parada es principio de línea.
Estaba casi vacío; dos personas – hombre y mujer – una al lado de la otra y, al fondo, creo que había una persona sola. Y nadie más.
Me senté justo delante de la pareja, que hubo forzosamente de verme porque estaban ya sentados cuando llegué y caminé hacia ellos.
El autobús emprendió la marcha y, unos minutos después, oí la voz de la mujer que en tono perfectamente audible decía “Alicia, la de (aquí iría el nombre de la empresa en la que trascurrió mi vida laboral), José Luis la ha acompañado al despacho”.
Vamos, que esa era inequívocamente yo.
El hombre no respondió o si lo hizo fue apenas con un monosílabo. Y no dijeron nada más.
Me hizo una cierta gracia que ella hablase de mí como si yo no estuviera ahí, o como si no fuera – o ella no se diese cuenta – la misma persona y con el mismo vestido color fresa y con la misma sombrilla del chino color rosa (un poco hortera) que viese con José Luis camino del despacho.
Pensé si los miro los conoceré. Pero como es de suponer no me giré.
Casualmente al llegar a mi parada ellos seguían ahí y, aprovechando que debía pasar inevitablemente por su lado, los miré sin insistencia y, exactamente, como si yo no fuera Alicia, la de (aquí iría el nombre de la empresa en la que trascurrió mi vida laboral), a la que José Luis acompañó al despacho.
Y sí, los conocí.
Para ser exactos a la que sí reconocí fue a ella. A él, si lo hubiera visto solo, creo que no me habría recordado a nadie.
Y pensé que es un misterio el por qué, con independencia de la huella que el paso del tiempo – unos veinte años, en este caso – deje en las personas, en unas la fisonomía cambia muy poco y en otras muchísimo.


domingo, 11 de junio de 2017

Texto 12.31

12.31 “Existen métodos dentro de las llamadas artes evolutivas que colocan al iniciado en las puertas de cada paso de consciencia, rompiéndose la inexorabilidad aparente de los biorritmos, que en el fondo sólo son un aprendizaje rutinario adscrito al sistema neurovegetativo, a las frecuencias hormonales que definen la cáscara del carácter, a la analogía cíclica con distintos arquetipos y al mandato genético superficial. Pero avanzar en la cordura enfrentándose a ritmos cósmicos, telúricos y biológicos sería no asumir el estado y crear dificultades innecesarias”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
El trabajo guiado en un arte evolutivo, abre ventanas, rendijas a estados superiores de consciencia, nos muestra siempre una nueva manifestación, quizá también transitoria, pero superior al estado de nosotros mismos. Pero que el velo desaparezca es trabajo y camino intransferible del iniciado. Hay que recorrerlo en cualquier caso, aunque sea a ciegas, fomentando la fe, confiando en esa referencia de futuro que la iniciación en un trabajo proporciona, como un mensaje.
Dice el poeta:
“Al venir el verbo, cauto
correrás una cortina
para que no seas testigo
no te ciegue luz divina.
Revuelo de querubines,
ocasión de las Sibilas”
Hugo P. R. de la Pica
Pero vivir en el anhelo de recuperar esa visión es estar quieto. Solo el Sol no abrasa al Sol, y pretender tocarlo es dificultar la tarea. Dice el Tao :
LIII
Quisiera poseer la sabiduría
para poder marchar por el gran camino
sin temor a desviarme.
El gran camino es llano
pero la gente ama los senderos.
La corte de todo tiene abundancia
pero los campos están llenos de malas hierbas
y los graneros vacíos.
Vestirse ropas lujosas,
ceñir afiladas espadas,
hartarse de bebida y de manjares,
retener grandes riquezas,
es como el robo;
no es Tao.

jueves, 18 de mayo de 2017

Brevedades pavorosas

de variopintas victorias barridas a voz en grito por gorguces que enarbolan venerables bravoneles, desterradas de los campos de batucadas festivas y arrumbadas a ringleras de desórdenes sin dientes, se aferran de los valientes que no descartan auparlas a lo más alto de torres ya de marfil ya de argente ni devolver qué merecen tan pequeñas nimiedades que aun en su parvedad sienten vaporosas ilusiones de ser tenidas por grandes y llevadas a los hombros de quienes las envanecen.

domingo, 30 de abril de 2017

Texto 12.25

12.25 “A los cuarenta y nueve llega la etapa pacífica, debe aparecer la fe que contribuye a desprenderse de intereses que enturbian la visión hacia objetivos superiores”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Existía entre los hebreos del s.II a.C. un libro muy curioso, llamado el “Libro de los jubileos”, también conocido como “Pequeño Génesis”. Según este libro, el Plan Divino descansaba sobre el cálculo exacto de las semanas, el año común y el año “jubileo”. El cálculo de las semanas y del año común (había uno civil de 12 meses y otro religioso de 13) era muy parecido al nuestro: meses de 30 o 31 días, divididos en semanas de 7 días. Todas las fiestas caían en domingo, en el séptimo día. Pero existía además el “año jubileo”, que era el último año del ciclo de 7×7 años, es decir, el 49. De hecho, todo se basaba en el sagrado número siete. La historia del mundo se dividía y se explicaba en ciclos “jubileos” de 7×7 años (parte de este tipo de concepción cíclica del tiempo en base siete se puede observar todavía en los hechos destacados de la vida de Jesucristo según algunos comentaristas, a pesar de que en aquel tiempo el “Libro de los Jubileos” ya no era canónico entre los hebreos).
Sin duda, cada ciclo de siete años se celebraba de manera especial. Pero el “año jubileo” era “esencial para el Plan Divino”. A los 49 años algo, aunque fuera simbólico, tenía que pasar. Es posible que para los hebreos de aquel tiempo la vida, libre de las trabas en que caemos por engaño de los sentidos y de nuestras falsas creencias sobre la información que éstos nos proporcionan, comenzase su ascenso hacia lo divino. Que comenzara la Vida con mayúsculas, una vida en paz, una vida de sabio, libre de tensiones y preocupaciones falsas e inútiles, una vida llena de júbilo.
Comparado con esto, nosotros tenemos la jubilación, a los 65 años. Es decir, para nosotros la edad del júbilo, la vida en paz, comienza ¡a los 65 años! Parece mentira que tengamos una concepción de la vida a todas luces peor que la de hace 2.200 años. Pero bueno, veamos el lado positivo. En el momento que queramos llevar a cabo una revisión profunda de nuestro modo de vida e incluso de aquello a lo que llamamos “vida”, este libro nos podrá proveer de un buen modelo acerca de cómo hacerlo.

domingo, 16 de abril de 2017

Renta Básica

Leo el comentario de Paz 15 Abril, 2017 at 16:15 ― y mi primer pensamiento es que estoy absolutamente de acuerdo.
Se me enjareta sin embargo en mi cabeza – y no por rebatirla a ella sino, en una especie de diálogo interior, a mí y a mis opiniones ― la divagación de que si civilizaciones (o culturas, no sé cuál es el termino adecuado) como los griegos, o los romanos, o los aztecas o los incas, alcanzaron su cima y decayeron, llegará día en que también decaerá esta civilización occidental que vivimos y que parece el no va más de a qué puede aspirarse.
Tengo una idea más bien tirando a vaga de que aquellas culturas antiguas tuvieron algo que ― en mi apreciación ― no ha alcanzado la civilización que nos adorna y que es, ese algo, un sentido de trascendencia, de un “más allá” o un “otra cosa” que (aun con todos los defectos que también tuvieran y los errores y barbaridades que pudieran cometer) los incitaba a buscar satisfacciones y respuestas a cuestiones que se “despegaban” de la inmediatez de la pura subsistencia.
Puedo estar equivocada idealizando a aquellas gentes, pero creo no andar del todo errada en que hoy, nosotros, con todo nuestro bagaje cultural e histórico, con tantos siglos de aprendizaje sobre nuestras espaldas, con todos nuestros adelantos y tanta tecnología, sí andamos anclados en la  inmediatez de la subsistencia, o, véase si no, que el ombligo de todas las preocupaciones es, en todos los países y encarándola de formas más o menos alambicadas según sus circunstancias, llenar algo material o tangible o, concretando, los bolsillos los ricos y las barrigas los pobres.
Pienso que algo tiene que haber, o algo que suceder, que fuerce o propicie el que Occidente se replantee sus metas y, de rechazo o a más largo plazo, se las replantee ese Tercer Mundo que no parece aspirar a qué de más sustancia que imitarlo.
Qué forzase a ello pudiera ser ― fantaseo ―  que, al verse liberados gracias a la Renta Básica de la obligatoriedad de aplicar sus energías y sus inteligencias a procurar sustento a barrigas y bolsillos, y considerando que el ocio puede ser muy gratificante, pero acaba cansando y empujando a desear “otra cosa”, los humanos que vengan se viesen ante la necesidad ineludible de discurrir qué hacer con sus vidas, y con sus mentes y con sus sentimientos.
Muchos males que hoy nos aquejan desaparecerían.
Nadie mataría ni robaría porque para qué…
 Lo que se envidiaría y de lo que el avaro querría apropiarse sería de los hallazgos, los logros de los otros, su saber resolver el “vacío” a que abocase la ausencia de necesidades primarias.
Y sí, habría y “clases desfavorecidas”, y gentuza, pero de otra índole, con carencias más sutiles las primeras y menos rastrera la segunda que, además, no podría ser excesivamente cutre porque para ambicionar “según qué” ya haría falta estar siendo “según quién”.
Y así, de a poquitos ― despacito pasito a pasito, que vi al “artista” hace no mucho en el hormiguero y pensaba (para que se vea que pelín conocimiento del mundo sí que tengo) en carreras de motos; y como me quedé perpleja cuando escuché del enorme éxito quise escuchar la canción, y di un pasito más en el camino la perplejidad  ―, iba diciendo antes de perderme, la Humanidad irá, tal vez, cambiando de onda y de registros.
Así que sí. Renta Básica para todos y ya.

Nota:
Los comentarios, si los hubiera o hubiese, por favor en Otras Políticas.

lunes, 20 de marzo de 2017

Cuestión de espacio

Deambular por un espacio vacío buscando la salida… o la entrada, a otro espacio vacío es lo que viene haciendo desde que supo que en el instante de su nacimiento había dejado de ser Yo para convertirse en yo.
Deambular por un espacio vacío buscando la salida… o la entrada a otro espacio vacío, es lo que viene haciendo desde que el instante de su nacimiento supo que había dejado de ser Yo para convertirse en yo.
Un yo pequeño habitante de un cuerpo en el que enloquecía buscándose tan grande como no sabía recordar jamás haber sido.

Y se dice: un cuerpo tan grande para un Yo tan pequeño y un cuerpo tan pequeño para un yo tan grande. 

domingo, 19 de marzo de 2017

Texto 12.19

12.19 “Transcurridos estos primeros años, la memoria anímica y espiritual grabada en los esquemas energéticos básicos se une a la memoria de la vida de la Tierra a través del rito del agua. Así la luz de cada gota lee en la mente cómo la Tierra espera la llegada de un nuevo héroe”.
 

COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Parece que a partir de los siete años, el niño está preparado biológicamente para recibir el mundo que le rodea con consciencia y memoria de su existencia. Empieza a ser capaz de leer en la vida lo ya vivido, y se da cuenta de que él forma parte como un ser nuevo de algo muy antiguo y por lo que han pasado muchas gentes antes.
Empieza la etapa de la responsabilidad, de ver que uno incide en lo que le rodea, de que inevitablemente cambia las cosas y de que puede hacerlo desde una voluntad de trascendencia, y percibe que así el mundo le da la bienvenida y le dice de uno u otro modo: ahora también tú eres un héroe; un medio dios que vive entre mortales y que es mortal pero capaz de hacer y superar los trabajos necesarios que abrirán caminos al resto de los hombres.
Y es el agua el elemento que ritualiza la entrada en esta fase. El agua, esencia de la vida, cuyas propiedades son complejas y tremendamente peculiares. El agua permite la vida y la impide dependiendo de su estado; disolvente universal, de multitud de sustancias y, por lo tanto, portadora de su información, portadora de la información de la tierra, y como prisma descubre los infinitos colores que porta un fotón. Es la alianza nueva de memorias desde la claridad y transparencia, hacia la apertura de la consciencia.

martes, 7 de marzo de 2017

Sujeto, verbo y complemento.
Directo, indirecto y circunstancial.
De lugar de tiempo y de modo.
Oración.
Activa, pasiva, copulativa.
Conjugación perifrástica.
Adversativa.
Adverbios.
Nombres.
Comunes y propios.
Adjetivos.
Preposiciones.
Artículos.
Pronombres.
Sustantivos.
Con esto y poco más veinte siglos diciendo.
Palabras.
Pensamientos.
Opiniones.
Verdades.
Mentiras que no importan.
Nada que merezca la pena de ser dicho o escuchado.
Sólo palabras bien colocadas.
El sentido de las cosas.
El sentido de la vida.
Las palabras no lo dicen.
Sólo el silencio habla.
Todo lo dice.

Alicia

7 de marzo de 2017

miércoles, 15 de febrero de 2017

Verdades y palabras

Cuando las personas hablamos de “saber”, “conocer”, “buscar”, “descubrir”, “evolucionar” y de tantísimos otros conceptos, o sentimientos, o emociones, ¿cómo puede nadie saber qué cada una de esas palabras está significando para los demás?
“Saber”, por ejemplo, ¿qué esperamos cada cual del “saber”? ¿Por qué o para qué lo buscamos? ¿Para qué lo utilizaremos? ¿Qué esperamos de él? ¿Qué esperamos de nosotros mismos cuando lo tengamos? ¿Utilidad? ¿Utilitarismo? ¿Beneficio propio? ¿Beneficio para los otros? ¿Para qué el propio? ¿Para qué el de los otros?
Si las personas pudiéramos – más allá de las palabras y los “trucos” a que las palabras se prestan – leer el pensamiento de los otros, en limpio, desnudo de intenciones, quizá nos quedaríamos sorprendidos (puede que hasta aterrados) de saber con qué encantadora inocencia nos espantan.
Las palabras – sean escritas o habladas – no ofrecen especial dificultad a la hora de utilizarlas. Sólo hay que elegir las que se adecuen al gusto o al disgusto del destinatario (según queramos agradar o molestar) y meterlas en una coctelera en la que añadiremos tonos de voz, modulaciones, gestos, inflexiones, pausas, signos de puntuación (si es por escrito) y algún que otro detallito al gusto. Se agita, y ya está…
Tanto se puede decir “te quiero” como “te odio”, y a la misma persona, y lo dicho resultará exactamente igual de convincente siempre que se hayan elegido y combinado bien los ingredientes.
¿Pero cuál es la verdad?
¿Cómo puede, ni uno mismo y de sí mismo, reconocer que no va de farol como en un juego de cartas?
Y quien cometa la imprudencia de decir “yo no voy de farol” estará gritando, sin palabras, pero a los cuatro vientos, o su ignorancia o su mendacidad.
Esa frase tan por todos conocida de que “el tao que puede ser expresado no es el verdadero tao”. Sólo hay que sustituir tao por:
Amor
Verdad
Sabiduría
Bondad
Conocimiento
… la retahíla puede ser todo lo larga a que alcance la imaginación.
Las palabras sólo sirven para hablar del tiempo y pedir un café en una barra de bar, largo de café, en vaso, muy caliente…

Y muy poquito más.

domingo, 5 de febrero de 2017

Texto 12.13

12.13 “Cuando se cuenta que los pueblos sumerios, acadios y caldeos, subidos en lo alto de sus torres de Babel miraban al cielo, observaban las estrellas y vaticinaban fenómenos y presagios, se está relatando que de esas pacientes miradas de los magos desde los zigurat nacieron los calendarios y se nominaron los astros conocidos desde la Antigüedad. Si bien es cierto que el firmamento está lleno de héroes que ascendieron a los cielos dejando testimonios de sus proezas y aventuras fabulosas, luchando contra las adversidades para librar a la Humanidad de grandes peligros, no parece probable que de esta observación sacerdotal se pueda deducir el conocimiento de las eras ni de los doce ciclos que completan el círculo del calendario zodiacal. Quizás fuera un instrumento heredado de alguien que desde otra frontera de consciencia podía trascender el tiempo cronológico, porque aun transmitiendo generacionalmente las observaciones, se necesitarían veintiséis mil años para completar lo que los kirios llamaban un tiempo, desde que el Sol comienza a amanecer por Leo en el equinoccio de primavera hasta que lo vuelve a hacer en el deambular del sistema planetario por la galaxia.”
 

Burbujas de serrín


En los bordes de un eclipse se miraron bebiéndose como si doliera el infinito espacio que dejaron, desnudo y sin aliento, irse desvaneciendo hasta agotarse las pulsiones a cada instante más livianas que, en su iracunda palidez cerúlea, lucharon en un último esfuerzo por la gloria perdida en los albores del desastre que venía augurándose inminente y arrastrando, en una deriva jalonada por el desenfreno del despiste agarrotando sus miembros ateridos, toda una cohorte de preludios vocingleros incursos  en su gemir desgajado del entrechocar de las pocas copas que se alzaban a los cielos brindando “por ustedes” — aunque con voz pastosa — en tanto las más (o menos torpes no ya quizás en número pero sí en heterogeneidad) que aún quedaban inmóviles murmuraban colores que viraban del más amargo de los puntos de inflexión a la más punzante, estrábica apenas, de las sombras en exceso descocadas que, sin perder el paso de su desenfocado tremolar, daban las gracias.

domingo, 29 de enero de 2017

Mote para "Y la canalla gritaba".

Y la canalla gritaba, y sus voces se rompían, y se quebraban los brillos que en las antorchas lucían con sus llamas de colores rojas, amarillas, densas, ensombreciendo el asombro que ― en los ojos de la inquieta multitud abigarrada que permaneciendo quieta sentía latir en sus almas, en sus pulsos y en sus venas, las pasiones desatadas de furias y otras miserias que arrasaban a su paso con todo lo que de buena pudo tener algún día una Humanidad que espera que alguna vez todo acabe, y se terminen sus penas, y aparezca allá a lo lejos, en lo alto de aquellas peñas, el nuevo Sol que dé vida, calor y que permanezca en las almas de las gentes iluminando caminos de cordura y de presteza que se apresure apacible, bondadosa y bien serena, a poner en orden todo cuanto por venir aun queda y bálsamo en las heridas de los que dolientes gimen y se duelen y se dicen que qué fue lo que los hizo permanecer tantos años en brazos de las Erinias  y perdidos en la negra sinrazón que sin razones o con ellas muy perversas los mantuvo, sin sentido, enardecidos y locos, prisioneros de la guerra ―  cegador pero ciego arrojaba sus destellos sobre presagios adversos.

lunes, 23 de enero de 2017

A lo mejor lo peor

fue pesadilla de la mayor de las pequeñas ondas rígidas hasta fruncir el recto enredo, pálido, desintoxicado y presuroso de un no venir cordal, fétido y en ocasiones pocas primoroso en que incurrió, deprisa y sin enojo, un no desavenirse a convertir el azul deambular de un sin sentir en algo amargo o desplomado o de serrín que, al descender de la estructura al yo no fui no soy ni serena la noche que será elevada al brazo de una ley torcida o carmesí en el remanso de un que sí que no se reconoce en el natal perfil del cuándo ser oruga o destornillador o frenesí.

martes, 3 de enero de 2017

Yo y la Wikipedia

Alicia 3 enero, 2017 at 12:58 # 
Un día, hace exactamente un mes escribí, y se puede ver literal en mi página de facebook con este enlace https://www.facebook.com/valentinalujan.es/?fref=ts en el 3 de diciembre. De todas maneras lo copio literal y entrecomillado:
“Alicia Bermúdez Merino (Madrid, 26 de mayo de 1948) es una escritora cuya obra está íntegramente editada en internet y se lee sin costo alguno accediendo desde http://www.valentinalujan.es Utiliza, entre otros, los seudónimos “Afrodita”, “Estanislao” y “valentina Lujan”.”
Como me había hecho tiempo atrás y no sé cómo las claves y contraseñas y atalajes para poder editar en Wikipedia – con el nombre de usuario “Bellamarcela”, el nombre de una de mis gatas – agarré yo muy seria y lo edité.
Pues, oye, que un ratito estuvo, tal cual. Pero un ratito después que fui a mirar lo que me encontré fue https://es.wikipedia.org/wiki/Usuario_discusi%C3%B3n:Bellamarcela
Me puse a mariposear por los enlaces a que podía llegar desde ahí y, en alguna parte, me regañaban y me explicaban que eso que yo había hecho estaba muy mal, y que se llama “página de vanidad”, y que me lo había borrado un bibliotecario, y que por favor no volviera a hacerlo nunca más.
¡Pero si todo lo que ponía es verdad!
Y, además, en ningún momento puse que soy una escritora buenísima (aunque, que tampoco lo puse, es verdad que en mis escritos no hay sexo y eso ya puede quitarme méritos).
Y, otro además, ¡¡¡gratis!!! Gratis en estos tiempos en los que lo que importa es ganar pasta.
Y, por último – que es lo que de verdad me molestó – qué “vanidad”. Porque, digo yo, y me parece que con muy buen criterio y conocedora (creo) de la condición femenina, ¿qué mujer vanidosa escribiría su edad?
Pero por si de verdad lo fuese – o a vosotros os lo pareciera – borradlo aunque sea, que no me mosquearé.
Que ya me guardo yo una copia en una carpeta que tengo con el título “Personal”.

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Luego veo que el enlace que me regaña por vanidosa es este: https://es.wikipedia.org/wiki/Usuario_discusi%C3%B3n:Alicia_Berm%C3%BAdez_Merino
Pero no se pone marcado.
Voy a probar pegándolo...
Funciona.
Aunque el nombre que le puse en un principio fue Basilisa. Lo de Bellamarcela viene de que, para que no se sintiera menos apreciada que Rita, una persa preciosa, le dije "tú no eres de raza pero sí muy guapa" y, no sé por qué, me vino a la cabeza la bella Marcela del Quijote disfrazada de pastora.