domingo, 7 de enero de 2018

Texto 13.11

13.11 “La impotencia es propia del que no renuncia porque la renuncia es consustancial a la fe, sin ella no se concibe. Y asumir el estado en que se vive está ligado a la convicción profunda de que recorrer el espacio que separa el estar del ser es la vida del espíritu, y ello se alumbra con la fe, y para ello no hay que afianzarse en el binomio razón sentidos, porque no conviene olvidar que cuando se alza la vista y se contemplan las estrellas, muchas de las que los ojos ven ya no existen, son imágenes del pasado, y hay otras que ya han nacido cuya imagen todavía no ha llegado.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Después de muchas caídas, después de muchas y trabajosas levantadas, después de querer huir ¡tantas veces! del soplo de Shiva porque tenemos miedo y no queremos perder y tener que abrazarnos al cero ni queremos dejar de desear lo que creemos mejor para nosotros ni tampoco admitir nuestra ignorancia ni ser capaces de abandonarnos ni anhelar y decir desde nuestra única verdad “así sea y desde ahora”, es en ese momento en el que nos contemplamos con todas nuestras luces y sombras, y nos aceptamos y renunciamos; es en ese momento cuando seremos capaces de recorrer el espacio que nos lleva del estar al ser, con fe, con la ayuda de la fe. Poco a poco nuestra dualidad se irá diluyendo, poco a poco percibiremos imágenes de estrellas que romperán aguas para nacer y que preñarán los espacios, porque hemos querido aceptar el lienzo de la Verónica, mirarnos en él, escudriñarlo, y al rebufo del soplo de Shiva lidiarlo.