domingo, 1 de abril de 2018

Texto 14.3

14.3 “El arte es una forma de inspiración, una actitud previa al biorritmo, un niyama preñado por uno de los vectores de la fe. El arte es uno pero sus manifestaciones aparenciales son múltiples y dentro de ellas se podrían distinguir las plásticas, pintura y escultura, las musicales, la danza, el canto, las escénicas, las arquitectónicas, y esencialmente la forma artística suprema, la poética. Son disciplinas que llegan a la realidad sensorial por uno o varios sentidos porque cada una de ellas es capaz de eliminar la sombra, de provocar el asombro, la luz que ilumine todos los rincones, como un relámpago que multiplica las diferencias de potencial que dan forma al ritmo de la inteligencia”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Igual que no es oro todo lo que reluce, tampoco es arte toda manifestación artística. Una serie de requisitos son necesarios para ser considerado como tal. Debe provocar esa chispa que ilumina todos los rincones en un instante, ¡eliminando cualquier sombra! Es reconfortante que el ser humano, en la oscuridad de su ignorancia, tenga a mano una herramienta de semejante magnitud. Que además el arte sea uno, disfrazado de múltiples manifestaciones, para ser accesible a todos en su diversidad. Diferentes vías de expresión con un objetivo común, para que nadie escape a sus encantos, para que de una u otra manera nos atrape y nos “asombre” y nos transforme esencialmente. Porque artista no es sólo el que crea una obra de arte, sino también el que la contempla con la debida atención y disposición. Porque la obra de arte no termina con el artista, sino que prosigue su camino, emitiendo esa vibración que chispea eternamente en busca de nuevos ojos que la reconozcan.